• Reflexión acerca de los "maestros"

Reflexión acerca de los "maestros"

Fecha de publicación: 23/07/2025

REFLEXION ACERCA DE LOS “MAESTROS”

En estos tiempos que corren muchas veces nos sentimos perdidos, sin rumbo y sin saber bien adónde vamos; nos desbordamos con hechos pueriles y nuestras respuestas son inadecuadas a la situación. Entramos en un estado de vulnerabilidad que no percibimos y damos la oportunidad para que se nos cuelen ideas salvadoras provenientes de algún “maestro”.

También sucede que en la búsqueda de algo nuevo, o al querer salir de donde estamos estancados aparecen soluciones mágicas de la mano del “maestro”.

Y así podemos describir gran cantidad de situaciones en las que, con buenas intenciones, un “maestro” comienza a tener influencia sobre nosotros; casi sin darnos cuenta le entregamos el poder de decidir en nuestros temas tanto íntimos y personales como laborales o profesionales. Y dije “con buenas intenciones” porque ya sabemos que de los otros hay abundancia.

Entonces, ¿qué es un maestro…? Según la RAE: “alguien que instruye o guía a otros, ya sea en un ámbito académico, artístico o técnico.”

O sea, es una persona que tiene como oficio o profesión la educación de otras personas en distintas disciplinas. Pero hay otra clase de maestros… los maestros espirituales, o guías espirituales, que son personas que ayudan a otros en su camino de desarrollo personal y espiritual, ofreciendo orientación, enseñanzas y modelos a seguir. Y es de éstos es de quien debemos cuidarnos.

Los primeros son de admirar, son los héroes y heroínas de la humanidad. Son quienes tienen en sus manos nada menos que la educación de los niños/as que en un futuro tomarán las decisiones más trascendentales.

Los otros pueden ser honestos y realmente guiar a quien lo requiera en momentos tormentosos. Son los menos, los hay muy conocidos y los anónimos, los que pasan desapercibidos por la vida pero que cumplen a la perfección su tarea.

Pero…siempre hay un pero, están los que se autoproclaman “maestros”…y engañan a la gente. Están por todas partes. Es increíble como pululan sobre todo en tiempos de zozobra. Y estafan, mienten, roban, generan falsas expectativas, destruyen familias, esclavizan, violan y muchas tropelías más. Tienen la habilidad de ser creíbles y su simpatía entradora les permite llegar hasta donde nosotros lo permitimos. Cuanto más susceptibles estamos por nuestras cosas más nos abrimos a que estos chantas se apoderen de nuestra capacidad de dirigir cada uno su vida.

Considero “Maestro” a la persona que con humildad y honestidad guía a quien lo necesite. No hace el trabajo de los demás, sólo acompaña y entrega amorosas sugerencias. Y es Maestro porque yo lo considero así, no porque él o ella me lo impongan. Es una cuestión de respeto que genera alguien con su presencia, con su actitud y sobre todo con su ejemplo. Con su bondad, conocimientos de la vida (aunque sea analfabeto), con su elocuencia silenciosa y con su deseo de servir para el bienestar del otro y luego retirarse sin esperar nada a cambio.

No es maestro quien se considera así, es maestro quien se gana el respeto de alguien y entra a su vida por el tiempo necesario y sigue su camino. Esta persona puede ser admirable maestro en un ámbito y nadie en otro. Y así es, no existe el maestro universal; al menos yo no lo conozco; y si aparece, seguro no es de este mundo.

Amigo/a te dejo esta reflexión al sólo efecto de ponerte a cubierto de malas personas con lindas palabras, malas intenciones y que tratarán de engañarte en su beneficio. En el mundo en que me muevo he conocido toda clase de mercachifles con pretensiones de sabios.

Te deseo lo mejor.

Mar del Plata, invierno, 2025

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